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Trabajar por más de 55 horas a la semana aumenta el riesgo de depresión entre las mujeres, según revela un estudio de observación.
Las mujeres que trabajaron 55 o más horas a la semana y/o que trabajaron la mayor parte de los fines de semana registraban la peor salud mental de todas, con síntomas significativamente más depresivos que las mujeres que trabajaban en horario estándar, según un estudio observacional publicado en la edición digital de ‘Journal of Epidemiology & Community Health’.
“Nuestros hallazgos de síntomas más depresivos entre las mujeres que trabajan muchas más horas también podrían explicarse por la doble carga potencial que experimentan las mujeres cuando sus largas horas de trabajo remunerado se agregan a su tiempo en el trabajo doméstico”, plantean los investigadores, citado el martes por Europa Press.
Los investigadores analizaron varios contribuyentes potencialmente influyentes: edad; estado civil; paternidad; ingresos y satisfacción con ellos; afecciones de salud a largo plazo; tipo de trabajo y satisfacción con él; grado de control; y calificaciones. En general, los trabajadores de mayor edad, los fumadores y los que ganaban menos y los que tenían menos control del trabajo estaban más deprimidos. Y esto se aplica a ambos sexos.

Pero las diferencias de género en los patrones de trabajo eran evidentes. Los hombres tendían a trabajar más horas que las mujeres, con casi la mitad de tiempo más que la cuota estándar en comparación con menos de una de cada cuatro mujeres. Y casi la mitad de las mujeres trabajaban a… Sigue leyendo

Un fallo genético causa una crisis de identidad en las neuronas que controlan el apetito. Cuando les falta una proteína concreta, no pueden regular el apetito.
Las investigaciones sobre la obesidad realizadas en la última década han demostrado que esta enfermedad, ante todo, se origina en el cerebro. Por ello, los estudios se dirigen en esta dirección. Es el caso de los investigadores del Instituto de Diabetes y Obesidad (IDO) de Helmholtz Zentrum München (asociado al Centro Alemán para la Investigación de la Diabetes), que han descubierto un interruptor molecular que controla la función de las neuronas de saciedad y, por lo tanto, el peso corporal.
La epidemia mundial de obesidad ha alcanzado límites históricos y, lo que antes era un problema que solo afectaba a los países industrializados, ahora también afecta a los países en vías de desarrollo. En consecuencia, los científicos están trabajando para identificar los mecanismos subyacentes de la enfermedad para encontrar nuevos tratamientos.
“Las sensaciones de tener hambre y de estar lleno están determinadas, en gran medida, en el cerebro; específicamente, en el hipotálamo”, explica en un comunicado el doctor Alexandre Fisette. Junto con el doctor Carmelo Quarta, es coautor principal del estudio publicado recientemente en el portal Neuroscience News.

Mientras que las neuronas conocidas como Agrp aumentan el apetito, sus complementarias, las neuronas Pomc, producen una sensación de saciedad. Sin embargo, si se altera la interacción entre las dos, el resultado puede ser la obesidad o la diabetes tipo II.    

Los factores de transcripción son proteínas… Sigue leyendo


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