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EscudoCOLOMBIA VS PERÚ

Por: Gualberto Milán

Un gran partido, lindo de ver, en los primeros minutos dominó Colombia, pero después se fue equilibrando, jugaron en forma pareja.

Los cafeteros con la ventaja de dos o tres figuras de corte internacional. Los incaicos con esa facilidad de ‘’caminar’’ la cancha.

Pelota a ras del césped, pelota al pie…abajo de la suela…con categoría, con elegancia. El árbitro dejo jugar, los primeros que rodaron por el piso…protestaron, después también eso se equilibró y varonilmente trataron los dos equipos de imponerse. Hubo una pelota en el palo de James Rodríguez y creo que nada más, el balón se paseaba por toda la cancha, bien tratado, con elegancia, con destreza…se los dije antes, lindo partido para ver, para llenarse los ojos de fútbol, para disfrutar hasta el ‘’mango’’. Lo miraba y me olvidaba del gol, todos se olvidaban del gol, la tribuna en silencio…expectantes…con la emoción y la virtud del manejo de esa cosa llamada pelota, pelota que muy pocas – casi nunca es bien tratada – , a veces habló del fútbol que vi y que ya paso.

Ahí, por fin, estaba el ejemplo de tantas cosas dichas a favor de aquellos gigantes que me hicieron disfrutar de tardes futbolísticas inolvidables, me daban ganas de gritar…’’miren, miren, de eso les hablo siempre y ustedes no me creen…existía sí…existía y aquí está la prueba. Tuvieron que bajar al campo colombianos y peruanos para rescatar del pasado el fútbol espectáculo, aquel deporte en que no importaba tanto el gol, sino la belleza de 22 hombres conjugados en una sola cosa, brindar lo mejor de cada uno, mostrarse…aquí estoy yo y éste es mi fútbol…el amague..el cambio de frente y el balón corriendo de un lado a otro del terreno de juego dibujando figuras geométricas,triángulos, rombos, cuadrados sutiles…engarzados en el césped. Y ahí estaban todos, Valderrama, Ricón, Asprilla…Sotil, Seminario, el ‘’Nene’’ Cubilla…al fin un partido de fútbol bien jugado, se los dije que existía y no me querían creer..

Los minutos pasaban, el gol, estaba agazapado…escondido, la lucha se intensificaba y el árbitro dejaba jugar, ya nadie protestaba, los cuerpos rodaban, chocaban…pero se levantaban y seguían corriendo y ese hombre – el del silbato – pasaba desapercibido.

Termina el partido, se fueron los 90 minutos y tienen que ir a los penales…tira James, tira Ruiz Díaz, patea Cuadrado, convierte Tapia, rompe la red Moreno y…tira el de la camisa roja y Ospina con toda su experiencia de mil juegos sobre sus espaldas, se tira y deja el pie derecho bien estirado que como una mano gigantesca para el balón y ataja el primer penal. Se adelanta Pérez y convierte, ya algunos saben que va a pasar, lo palpitan, ven el triunfo cerca…otra camiseta roja se

adelanta, pone la pelota en el punto penal, no se oye ni el zumbido de una mosca y dispara…tira groseramente por arriba del travesaño, como si hubiera hecho un borrón en una hoja que estaba escrita – hasta ese momento inmaculadamente prolija. Cuevas sella la suerte de Perú, gana Colombia por penales y me queda – al final – una reflexión…faltando un par de minutos para terminar el juego viene un corner a favor de los incaicos…llega la pelota volando al área, se desprende del ‘’borbollón’’ un cabezazo y Ospina salva el gol con una atajada magistral…se van los segundos…falta menos de un minuto…se va tirar el último corner, la última jugada, el ‘’Tigre’’ Gareca, desde el costado de la cancha, palpita el gol. Tiran el corner y la pelota es tirada afuera, no llega la arco, el delantero peruano la tira afuera…le ‘’temblaron’’ las piernas en los últimos segundos del partido, ese hombre, ese jugador fue Cuevas…no estaba para tirar el octavo penal. Colombia festeja, Perú llora…un partido para el recuerdo, la verdad, ninguno de los dos mereció perder.


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