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Caracas, 26 ene (Prensa Latina) Un total de 128 migrantes deportados de Estados Unidos arribaron hoy a Venezuela a través del vuelo número 103 del plan de gobierno Vuelta a la Patria, reiniciado en febrero pasado.
El avión de matrícula estadounidense aterrizó en el aeropuerto internacional Simón
Bolívar de Maiquetía, estado de La Guaira, donde autoridades del Estado los recibió “con dignidad, siguiendo todos los protocolos necesarios para asegurar un feliz reencuentro.
La Gran Misión Vuelta a la Patria informó en Telegram que en el vuelo proveniente de Arizona fueron repatriados 89 hombres, 22 mujeres y 17 niños, entre ellos 10 del sexo femenino.
Afirmó que “todos (están) listos para comenzar una nueva etapa en su amada patria”.
Esta iniciativa busca facilitar el regreso de ciudadanos venezolanos a través del plan de Gobierno Vuelta a la Patria, creado por el presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, en 2018, mediante el cual retornaron ya más de un millón 600 mil personas.

Solo hay una ley que permite a Donald Trump hacerse con Groenlandia, y esta es la ley del más fuerte. Por eso la amenaza es inaceptable para la Unión Europea, potencia normativa basada en el derecho, la cooperación multilateral y el consenso entre socios, que perdería todo su sentido de ser y su autoridad si cediera en una cuestión tan fundamental.
Las razones de seguridad y recursos naturales esgrimidas por Washington pueden ser atendidas e incluso sobradamente satisfechas en un diálogo abierto y civilizado, exactamente lo que el presidente de Estados Unidos y sus corifeos han excluido, al señalar que no se conformarán con nada que no sea la propiedad soberana de la isla.
Las relaciones hasta ahora excelentes entre EE UU y Dinamarca permiten una negociación rápida y fructífera sobre la ampliación de las bases y el despliegue de tropas de Estados Unidos, la construcción de instalaciones antimisiles de la cúpula dorada prevista por Trump, la explotación de recursos petrolíferos o minerales en tierra y submarinos por compañías estadounidenses, la prohibición de inversiones y explotaciones a China o Rusia e incluso la promoción de proyectos turísticos como los que promueve Trump.
Por supuesto, partiendo de la base del respeto mutuo y la limpieza de la negociación, en la que nadie está por encima de la legalidad ni tiene garantizada la obtención de todas sus pretensiones. Y estas son las cuestiones centrales a las que Trump no quiere renunciar. No quiere que sus caprichos dependan de la población de la… Sigue leyendo













