Politica
La Asamblea General de la ONU dejó claro que el conflicto entre Estados Unidos e Irán entra en una fase decisiva. No por lo que se dijo en los discursos, sino por lo que se negocia fuera de cámaras. Trump endureció su postura, advirtiendo que Irán no tendrá armas nucleares y que, si no hay acuerdo, la guerra podría escalar a niveles que él mismo describió como “aniquilación”. Irán respondió acusando a Washington de terrorismo y mostrando imágenes de civiles muertos. La retórica subió, pero la diplomacia también.
En los pasillos de la ONU hubo conversaciones indirectas entre enviados de ambos países. No son diálogos formales, pero sí suficientes para indicar que las dos partes buscan una salida que no implique un colapso regional. Irán exige levantar el bloqueo en el Estrecho de Hormuz, liberar activos congelados y detener los ataques contra sus aliados. Estados Unidos quiere garantías verificables sobre el programa nuclear y un cese real de las agresiones en el Golfo.
El punto crítico sigue siendo Hormuz. Mientras continúen los ataques a barcos, la presión internacional aumentará. Los países del Golfo necesitan que el flujo de petróleo se normalice y están presionando a Washington para que abra el paso. Si Hormuz se estabiliza, habrá acuerdo. Si se cierra más, la escalada será inevitable.
Trump dejó entrever que cualquier avance real podría llegar después de las elecciones de noviembre. Irán también espera ese momento. Ambos están midiendo tiempos políticos, no solo militares. Lo que viene dependerá de si las… Sigue leyendo
La presidenta interina de Venezuela viajó a Nueva York para una agenda diplomática de alto nivel que buscó reposicionar al país en el tablero hemisférico. Su visita incluyó un encuentro privado con el presidente Donald Trump, reuniones con organismos financieros internacionales y una serie de contactos bilaterales que ampliaron el alcance político y económico de la delegación venezolana.
Durante su estancia en la ciudad, Delcy Rodríguez sostuvo una reunión con el Primer Ministro de España, en un gesto que reforzó la intención de abrir nuevos canales de cooperación con Europa. Paralelamente, mantuvo comunicación directa con Nicolás Maduro, a quien visitó en su calidad de jefe político interno, consolidando así una coordinación estratégica entre Caracas y la delegación que operaba desde Nueva York.
La agenda económica fue central. La delegación venezolana se reunió con el FMI, el Banco Mundial y el BID para avanzar en temas de deuda, financiamiento y proyectos energéticos. Estas conversaciones buscan integrar a Venezuela en un esquema de reconstrucción económica basado en recursos estratégicos y en la cooperación internacional.
La presencia de una líder latina en el centro de la escena diplomática en Nueva York marcó un momento significativo para la región. La visita proyectó a Venezuela como un actor energético clave y reafirmó el papel de América Latina en la configuración del futuro hemisférico.
Fuente El Latino Semanal Inc.













