Politica
La Enciclopedia Británica (EB) define el fascismo como una filosofía de gobierno que enfatiza la primacía y la gloria del Estado, la obediencia incondicional a su líder, la subordinación de la voluntad individual a la autoridad estatal y la severa represión de la disidencia. Se celebran las virtudes marciales, mientras que se menosprecian los valores liberales y democráticos. El fascismo surgió durante las décadas de 1920 y 1930, en parte por temor al creciente poder de las clases trabajadoras; se diferenciaba del comunismo contemporáneo (tal como se practicaba bajo el régimen de Iósif Stalin) por su protección de las élites empresariales y terratenientes y la preservación de los sistemas de clases. Los líderes de los gobiernos fascistas de Italia (1922-1943), Alemania (1933-1945) y España (1939-1975) —Benito Mussolini, Adolf Hitler y Francisco Franco— fueron presentados ante sus públicos como la personificación de la fuerza y la determinación necesarias para rescatar a sus naciones del caos político y económico. Los fascistas japoneses… (1936-1945) fomentó la creencia en la singularidad del espíritu japonés y enseñó la subordinación al Estado y el sacrificio personal.
No creo que muchos cuestionen que las características del fascismo mencionadas anteriormente sean atributos prominentes de la administración Trump. ¿Y qué significará para el pueblo estadounidense estar bajo el fascismo? Significará vivir en una dictadura donde las leyes son inexistentes, donde los ricos dirigen el sistema para su propio beneficio y siempre se centran en atacar a un grupo específico de personas. En la Alemania nazi, fueron los judíos, los… Sigue leyendo
Hubiera deseado haber tenido tiempo para escribir sobre el mensaje a la nación que esta noche dará el presidente Trump desde el Congreso, pero, desafortunadamente, los tiempos en el periodismo son tiranos.
Ese mensaje, que es tan esperado tanto por Demócratas como por Republicanos, promete ser la brújula que marque el norte de la administración, por lo menos durante los próximos meses, descontando la capacidad de Trump para producir noticias diarias que marcan agendas en el mundo entero.
Como quiera, temas para escribir sobre estos primeros 40 días de gobierno sobran, ya que a diario se producen hechos que encabezan titulares en los principales medios del mundo y eso ―lamentablemente―, es lo que se le da de alimento a la opinión pública internacional, muchas veces sin filtros ni revisiones.
De allí que hoy haya decidido escribir, subsidiariamente al tema deseado, sobre lo que presumo es la Primera Guerra Mundial de Aranceles, iniciada por nuestro hombre en la Casa Blanca.
Esta mañana todos los periódicos que consulté contienen artículos de análisis que intentan explicar por qué Trump está imponiendo aranceles del 25 por ciento a Canadá y México y del 20 por ciento a China.
Se puede ver que los analistas están teniendo dificultades para explicar convenientemente las razones por las cuales se imponen estos aranceles, porque se trata de una medida profundamente autodestructiva. Impondrá costos enormes ―posiblemente devastadores― a la industria manufacturera estadounidense al tiempo que aumentará significativamente el costo de vida sin ninguna justificación visible.
A la ligera, como… Sigue leyendo