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El condado de Palm Beach enfrenta una controversia creciente por la instalación de mega data centers destinados a soportar la nueva ola de inteligencia artificial. Lo que comenzó como un proyecto tecnológico prometedor terminó convirtiéndose en una batalla pública marcada por dudas sobre transparencia, riesgos ambientales y el impacto que tendría en las comunidades del oeste del condado.
El caso más visible es el llamado Project Tango, un campus de data centers que buscaba ocupar más de un millón de pies cuadrados en terrenos agrícolas cerca de la comunidad de Arden. Aunque el condado ya permitía bodegas y un pequeño centro de datos, la nueva propuesta multiplicaba por cinco la escala original y añadía operaciones continuas, sistemas de enfriamiento industrial y un consumo eléctrico sin precedentes.
Los vecinos denunciaron que el proceso se manejó con poca claridad. Señalaron reuniones privadas, cambios de documentos y una falta de información precisa sobre el impacto real del proyecto. La preocupación principal fue el agua. El condado no pudo ofrecer cifras exactas sobre cuánta agua requeriría el sistema de enfriamiento, con estimaciones que variaban desde cinco mil hasta cien mil galones diarios, además de un llenado inicial de seiscientos mil galones. Para una zona que depende de acuíferos y pozos, la incertidumbre fue suficiente para encender alarmas.
El consumo eléctrico también generó inquietud. Expertos locales calcularon que el campus podría demandar hasta seiscientos megavatios, una cifra que supera ampliamente cualquier instalación tecnológica existente en Florida. Esto implicaría una dependencia directa de la planta de gas natural de FPL y posibles efectos en los costos y la estabilidad del sistema eléctrico regional.
A esto se sumó el debate sobre la clasificación industrial del proyecto. Aunque el terreno estaba zonificado para usos “light industrial”, los opositores argumentaron que un mega data center con ruido constante, vibración y operación 24/7 encajaba más en la categoría de “heavy industrial”, prohibida en esa área. La discusión legal continúa, impulsada por el valor económico que representa la industria de centros de datos, estimada en más de treinta mil millones de dólares.
Ante la presión pública, el condado rechazó el proyecto sin prejuicio, lo que permite que los desarrolladores regresen con una propuesta revisada. Además, se aprobó una moratoria de un año para actualizar las reglas de zonificación y establecer criterios claros para futuros data centers. La pausa busca evitar que la expansión tecnológica avance más rápido que la regulación.
La controversia revela una tensión creciente en el sur de la Florida: la región quiere atraer inversión tecnológica, pero las comunidades exigen garantías sobre agua, energía y calidad de vida. La inteligencia artificial necesita infraestructura masiva, y Palm Beach es un punto estratégico. La pregunta ahora es si el condado podrá equilibrar desarrollo y protección ambiental antes de que los proyectos regresen con más fuerza.
Fuente: El Latino Semanal Inc.












