Imprima esta historia

Jørn Utzon’s Sydney Opera House, and the Harbour Bridge, two of Sydney’s most famous landmarks, taken at dusk. The Sydney Opera House is one of the most iconic buildings built in the 20th century (1973) and is UNESCO’s world heritage.
¿Qué pasa por la cabeza de quienes lo siguen? Para entender por qué millones de bobos votan al oxigenado no alcanza con decir que son ignorantes, racistas o que no entienden la política. Esa explicación puede resultar cómoda para quienes no lo votan, pero la psicología humana es bastante más complicada. Y, como suele ocurrir, la realidad tiene más vueltas que Pinocho tratando de explicar una promesa electoral o la oreja de un orangután. Más bien es el miedo a perder lo que a uno le perece poseer.
Una de las emociones más poderosas en la política es el miedo. Algunas personas piensan que su país está cambiando demasiado rápido, que los inmigrantes compiten por sus empleos
o que sus comunidades ya no son lo que eran. Sin embargo, un empleo se le da al que más se lo merece o al que más le conviene al empresario, es ahí donde los bobos no alcanzan a entender.
Votan a un capitalista y después se quejan de que le dan trabajo a un latino por menos dinero. ¿Se entiende? Temen perder su seguridad económica o su posición social, sin percatarse de que el capitalismo es lo que va a hacer hoy, mañana y siempre. El fake Pinocho ofrece respuestas sencillas a problemas complejos. Identifica culpables, promete recuperar el control y presenta un futuro en el que su país volverá a ser grande.
Para quien siente que está perdiendo algo importante, ese mensaje puede resultar muy atractivo. No obstante, lo único que va a perder, es su esperanza. Los seres humanos necesitamos sentir que formamos parte de un grupo. Nuestra identidad está relacionada con la familia, la comunidad, las creencias y las ideas políticas. Si salimos de ahí nos sentimos como sapo de otro pozo.
Para algunos votantes, apoyar al súper mentiroso, violador sexual y defensor de criminales, significa defender algo más que un candidato: significa defender una manera de entender a
ese lugar tan grande y poderoso. Cuando alguien lo critica, pueden sentir que también está atacando sus valores o su propia identidad. En esas circunstancias, cambiar de opinión resulta difícil. Admitir que el líder se equivocó puede sentirse como reconocer que uno mismo se equivocó.
Muchos seguidores del coso este desconfían de los medios de comunicación, los políticos tradicionales y las instituciones gubernamentales porque por años fueron convencidos que así es y consideran que esos sectores no representan sus intereses. Este guapo de esquina se presenta como alguien que combate al sistema. Su estilo agresivo, que algunos consideran inaceptable, otros lo interpretan como una demostración de fuerza y autenticidad. Sin embargo, es como perrito de campo, puro alboroto y necesidad de aparentar ser quien ni de
cerca llega. Es una paradoja interesante: alguien puede confiar en un dirigente que ataca constantemente a las instituciones precisamente porque desconfía de esas instituciones.
En la psicología de confirmación, llamado sesgo de confirmación hace que tendamos a aceptar con mayor facilidad la información que coincide con nuestras creencias y a cuestionar la que las contradice. Esto no les ocurre solamente a los votantes del tramposo. Nos pasa a todos. Cuando una persona se identifica profundamente con un líder, puede justificar sus errores y desconfiar de cualquier información negativa sobre él.
Las redes sociales pueden reforzar este fenómeno al mostrar contenidos similares a los que ya consumimos. De ninguna manera son todos iguales. Algunos votantes apoyan a un político por razones económicas, otros por sus posiciones sobre la inmigración, los impuestos, el aborto o la seguridad. También hay quienes lo votan porque consideran que la alternativa política es peor. O, simplemente por idiotas. No todos comparten sus opiniones ni aprueban su comportamiento.
En conclusión, la psicología política nos enseña que las personas no votan únicamente con la razón. También votan con sus emociones, sus experiencias, sus temores y sus esperanzas.
Comprender a los votantes de este energúmeno no significa estar de acuerdo con ellos. Significa reconocer que, para entender un fenómeno político, los insultos explican poco y las preguntas inteligentes pueden explicar mucho más. Al fin y al cabo, la pregunta interesante no es solamente porque alguien vota al coso este, sino que encuentra en él que considera que los demás políticos no pueden ofrecerles.
Vicente Oscar Scali, argentino,
Licenciado en Ciencias Sociales Aplicadas; reside en NSW












