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En una carta que Denise Savoie, ex miembro de la Cámara de los Comunes canadiense (2006-2012), escribió al New York Times hace unos días, desestima la amenaza de Trump para Canadá afirmando: «Sobreviviremos y resistiremos… Pero si yo fuera estadounidense, me preocuparía mucho si la democracia estadounidense puede sobrevivir a un presidente con instintos cada vez más autoritarios y a quienes están dispuestos a apoyarlo». Es en la última parte de su declaración donde quiero centrarme en este ensayo.
El Trumpismo es la suma de los males que han aquejado a Estados Unidos desde sus inicios, pero que nunca antes se habían unido como la principal fuerza ideológica de la nación. El Trumpismo es la confluencia de la avaricia (aquellos cuya motivación vital es la acumulación de dinero) y la supremacía blanca (aquellos que creen que ser blanco les otorga privilegios que otros deben acatar). Esta combinación de creencias crea monstruos. Y, aunque parezca increíble, estos monstruos pueden generar un gran número de seguidores mediante el uso inteligente de sus «recursos».
El principal peligro reside, en mi humilde opinión, en aquellos que se alinean con la máxima avaricia dentro del duopolio. Son los artífices del plan para someter a los demás a su voluntad. Y es precisamente ahora cuando han encontrado a su mejor exponente en Donald Trump.
Trump ha conformado, sin pudor alguno, un gabinete de multimillonarios. Su objetivo común es maximizar las ganancias para todos los miembros de la maquinaria de la avaricia. Lo que define a un… Sigue leyendo

Jørn Utzon’s Sydney Opera House, and the Harbour Bridge, two of Sydney’s most famous landmarks, taken at dusk. The Sydney Opera House is one of the most iconic buildings built in the 20th century (1973) and is UNESCO’s world heritage.
En psicología, la disonancia cognitiva se explica de la siguiente manera: hay una confusión bastante común: creer que ser inteligente significa saber muchas cosas.
No necesariamente. Uno puede saber de historia, de política, de ciencia, de religión, de fútbol o de cualquier otro tema y, sin embargo, ser incapaz de pensar por cuenta propia. La inteligencia no está solamente en acumular información; también está en tener la capacidad de cuestionarla, analizarla y preguntarse: “¿Y si estoy equivocado?” Lo curioso es que algunas personas necesitan desesperadamente pertenecer a un grupo. Y cuando encuentran uno que les promete sentirse especiales, superiores o “más despiertos que el resto”, están dispuestas a creer prácticamente cualquier cosa con tal de seguir formando parte de esa pequeña comunidad de iluminados. Ahí empieza el problema. El grupo piensa por ellos. Les dice que deben creer, quienes son los buenos, quienes son los malos, que información es verdadera y cual es una mentira. Y cuanto más absurda es una idea, más convencidos… Sigue leyendo












