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Predigo que 2026 será un año decisivo. La civilización occidental (la supremacía blanca) está luchando como una bestia herida para mantener su hegemonía mundial.
A pesar de que la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de Estados Unidos, publicada recientemente, reduce el control hegemónico estadounidense al hemisferio occidental, la realidad es que Estados Unidos tiene una red de relaciones exteriores tan intrincada que será casi imposible desvincularse sin poner en riesgo su propia seguridad.
En primer lugar, el control del hemisferio occidental dista mucho de estar asegurado. El intento de tomar el control de Venezuela no ha salido según lo previsto. El plan de la administración Trump para asustar al presidente venezolano Nicolás Maduro y que renunciara voluntariamente a su poder no ha tenido éxito y, por el contrario, ha contribuido a fortalecer los lazos entre los países con gobiernos progresistas al sur de la frontera, incluidos los tres más poblados (Brasil, México y Colombia).
En segundo lugar, en Oriente Medio, Israel espera aprovecharse de un gobierno estadounidense corrupto y cómplice de la supremacía blanca para maximizar su anexión de territorios adyacentes y crear el sueño sionista de un Gran Israel. Y, definitivamente, Israel no espera pagar por la anexión de esos territorios; para eso existe el AIPAC, para asegurarse de que todos los legisladores que reciben donaciones cumplan sus compromisos.
En tercer lugar, el mundo occidental empujó a Ucrania a una guerra con Rusia con la esperanza de una desintegración de Rusia que facilitaría al «Occidente» el control de los… Sigue leyendo
Parresia es un término griego que alude al hecho de “decirlo todo”. Desde luego, esto puede significar decir cualquier cosa sin hacer una selección, sin reservas ni filtros, pero también ―y sobre todo―, atreverse a decir lo que nuestra cobardía o nuestra vergüenza nos impiden revelar de inmediato. En otras palabras, expresarse con sinceridad y franqueza.
En épocas como las actuales en que decir la verdad tiene un costo tan elevado, hablar con claridad y franqueza entraña una alta dosis de valentía y acaso temeridad, sobre todo cuando las verdades expresadas van en contravía del discurso de quien ―o quienes― se creen poseedores de la verdad absoluta, generalmente abusones con algún poder o mando sobre la audiencia que los sigue.
Para estos “presuntos poseedores de la verdad absoluta” sus afirmaciones tienen como finalidad moldear la realidad, fabricar una verdad generosa con sus intenciones, así aquella se encuentre al otro extremo de la realidad. Al final, serán sus opiniones las que prevalezcan porque, si no…
Hoy en día, los medios periodísticos (en el mundo entero), callan la verdad, remiendan con reticencia las noticias de importancia y esconden los hechos “gordos”, sin profundizar en ellos para, a cambio, darle a la audiencia cobertura (esta vez sí, amplia y extendida), a noticias frívolas sobre farándula o deportes. Esta práctica tiene un nombre: la denominan autocensura. Aunque debiera tener un nombre más preciso; debiera llamarse cobardía, temor a decirlo todo, sin reservas ni filtros, la verdad escueta y precisa. Pero sucede que detrás del… Sigue leyendo














