La comunidad latina en Estados Unidos se prepara para enfrentar una etapa de mayor presión económica durante 2027, marcada por incrementos sostenidos en servicios esenciales, vivienda y costos familiares. Aunque la inflación general ha mostrado señales de moderación, los rubros que más afectan a los hogares hispanos continúan subiendo, creando un escenario de tensión financiera que se sentirá con fuerza en los próximos meses.
Los servicios públicos, especialmente electricidad y agua, se proyectan como los principales motores del aumento. Ajustes regulatorios, costos energéticos y nuevas tarifas estatales anticipan incrementos que golpearán más a los hogares latinos, que suelen tener mayor número de residentes y un consumo energético más alto. A esto se suma el transporte, otro gasto crítico para trabajadores que dependen del automóvil para desplazarse a empleos ubicados lejos de zonas residenciales.
La vivienda seguirá siendo el desafío central. Las rentas en áreas urbanas con alta población latina continúan al alza, impulsadas por demanda, escasez de unidades y tasas de interés que dificultan la compra de vivienda. Para muchas familias, esto significa destinar una mayor proporción del ingreso mensual al alquiler, reduciendo capacidad de ahorro y aumentando vulnerabilidad ante emergencias económicas.
La brecha de riqueza también juega un papel determinante. Los latinos poseen una fracción mínima del patrimonio promedio nacional, lo que limita su capacidad de absorber aumentos de precios, invertir en negocios o acceder a crédito en condiciones favorables. Esta brecha, lejos de cerrarse, se proyecta como un factor que amplificará la presión económica en los próximos ciclos.… Sigue leyendo
Hace poco hallé en la página WEB del Museo de la Universidad Pedagógica de Colombia una publicación que me llenó de nostálgica alegría. Seleccionaban “Alegría de Leer”, un librito de texto del educador Evangelista Quintana, como “El Libro del Mes”, algo objetivamente inusual por tratarse, no de un libro, propiamente dicho, sino más bien de una pequeña cartilla para la enseñanza de lectura en primer grado elemental. “… fue una técnica de enseñanza, novedosa en su tiempo por el método empleado para la formación escolar en el campo de la lectura y la escritura… ”, dice la publicación.
Fue casualmente en esa pequeña cartilla donde muchos, en mi generación, aprendimos a leer y a descubrir el deleite y la importancia de la lectura. La mayoría lo convertimos en un hábito.
La historia surge a raíz de los resultados de las pruebas PISA, estudio internacional de la OCDE que evalúa las habilidades de los estudiantes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias. Son un desastre.
Los datos no son una alerta amarilla, son un diagnóstico. El promedio de lectura de la OCDE ha caído 28 puntos desde 2015, el equivalente a perder casi un año y medio de escolaridad. El 69% apenas alcanza el nivel básico. Y la frase que los evaluadores repiten en privado lo resume todo: cuando el texto supera las 400 palabras —lo que cabe en una pantalla de móvil— el alumno colapsa. No es que no sepa decodificar letras. Es que no puede sostener una idea,… Sigue leyendo


















