Durante los últimos meses, diversos informes técnicos han vuelto a colocar la franja norte de Cuba en el mapa energético del Caribe. No por un descubrimiento reciente, sino por una serie de evaluaciones y movimientos discretos que, vistos en conjunto, dibujan un escenario que merece atención. En un contexto internacional donde los recursos energéticos continúan moldeando decisiones estratégicas, cualquier señal en torno al petróleo adquiere un peso particular.

Las estimaciones más citadas provienen del Servicio Geológico de Estados Unidos, que en 2025 publicó una evaluación sobre el potencial petrolero del norte cubano. El documento no habla de hallazgos, sino de recursos técnicamente recuperables que podrían existir bajo esa franja geológica. Se trata de modelos, proyecciones y cálculos que sugieren posibilidades, no certezas. Sin embargo, el solo hecho de que la zona aparezca en un estudio de esta magnitud ya la coloca en el radar de quienes observan el Caribe desde la óptica energética.

Paralelamente, la empresa estatal CUPET ha intensificado sus actividades de exploración en la región occidental del norte del país. Nuevas perforaciones, estudios sísmicos y técnicas de prospección más avanzadas forman parte de un esfuerzo por comprender mejor lo que podría haber bajo tierra. Hasta ahora, no se ha anunciado ningún descubrimiento, pero la actividad técnica indica que la búsqueda continúa y que la zona mantiene interés operativo.

En el plano político, la historia reciente muestra que ciertos actores internacionales han prestado especial atención a países con reservas energéticas significativas. Declaraciones públicas y decisiones de política exterior… Sigue leyendo

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