El 24 de junio de 2026, Venezuela sufrió uno de los desastres naturales más graves de su historia reciente: un doblete sísmico, dos terremotos consecutivos de magnitudes 7.2 y 7.5, separados por apenas 39 segundos, que sacudieron el centro y norte del país.

Los epicentros se localizaron en el estado Yaracuy, cerca de San Felipe y Yumare, pero el impacto se extendió a zonas densamente pobladas como Caracas, La Guaira, Miranda y Carabobo. En cuestión de minutos, cientos de estructuras colapsaron y miles de familias quedaron atrapadas bajo los escombros.

Las cifras oficiales, actualizadas durante semanas, revelan la magnitud de la tragedia:

  • 5.398 fallecidos
  • 16.740 heridos
  • Más de 16.300 desplazados
  • Más de 250 estructuras colapsadas
  • 1.400 edificios destruidos solo en La Guaira

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar sufrió daños severos y fue cerrado temporalmente, complicando la llegada de ayuda internacional. Las réplicas, más de treinta en las primeras horas, mantuvieron a la población en estado de pánico.

La respuesta inicial incluyó la declaración de emergencia nacional, despliegue de equipos de rescate y llegada de asistencia internacional. Sin embargo, la magnitud del desastre dejó a miles de familias sin hogar, sin servicios básicos y dependiendo de refugios temporales.

Hoy, semanas después, Venezuela continúa en un proceso lento y complejo de reconstrucción. Las zonas más afectadas —especialmente La Guaira y sectores de Caracas— siguen enfrentando cortes de electricidad, agua y telecomunicaciones. La recuperación será larga y costosa, marcando un antes y un después… Sigue leyendo

El mercado laboral sigue firme pese a la desaceleración económica.

El desempleo en Estados Unidos descendió ligeramente a 4.2% en junio de 2026, según el Bureau of Labor Statistics. Aunque la creación de empleo se moderó, el mercado laboral continúa mostrando estabilidad en la mayoría de los sectores.

En junio se añadieron 57,000 nuevos puestos, menos que los 129,000 de mayo, reflejando un ritmo más lento pero aún positivo. La participación laboral cayó a 61.5%, su nivel más bajo desde 2021, lo que contribuye a mantener la tasa de desempleo contenida.

Los sectores con mayor crecimiento fueron:

  • Servicios profesionales: +36,000
  • Asistencia social: +25,000
  • Salud: +22,000

El ocio y la hospitalidad registraron una caída de 61,000 empleos, afectada por una temporada estival más débil.

A nivel estatal, South Dakota mantiene la tasa más baja del país con 2.0%, mientras que California, Washington, Connecticut y Oregon se ubican entre las más altas, con 5.2%.

Pese a la desaceleración, las empresas continúan evitando despidos masivos, recordando la escasez de mano de obra posterior a la pandemia. Esto mantiene al mercado laboral estadounidense en una posición sólida de cara al segundo semestre del año.

Fuente: El Latino Semanal Inc.

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