En el amanecer del lunes 9 de abril de 1945, pocos días antes de la finalización de la Segunda Guerra Mundial en Europa, el pastor cristiano Dietrich Bonhoeffer, teólogo alemán recluido en el campo de concentración de Sachsenhausen por sus actividades de resistencia contra el nazismo, sería conducido al cadalso y ahorcado como un traidor.
No obstante su postura crítica contra el régimen nazi que lo llevó hasta la clandestinidad y posterior encarcelamiento y juicio por sus actividades en el Plan Valquiria para asesinar a Hitler, personalmente me inclino a recordarlo más por sus cartas y papeles durante su duro cautiverio. De ellos destaco el ensayo “Después de diez años”, posteriormente conocido como la “Teoría de la Estupidez” en el que reflexiona sobre por qué el pueblo alemán —una nación de poetas y pensadores— sucumbió al nazismo, concluyendo que la estupidez es un enemigo del bien más peligroso que la maldad. Argumentaba que la estupidez no es un defecto intelectual, sino un defecto moral y sociológico, donde las personas renuncian a su propia autonomía de pensamiento y se convierten en herramientas dóciles del poder.
Su frase clave, «Contra la estupidez no tenemos defensa. La persona estúpida, a diferencia de la malvada, está completamente satisfecha de sí misma y se vuelve peligrosa al atacar», me sirve de apoyo cada vez que las circunstancias me enfrentan a individuos y temas incómodos ―por decirlo de una manera políticamente correcta―. «La estupidez no es un defecto intelectual, sino moral… Hay seres humanos que son… Sigue leyendo

Los enemigos cubanos de la revolución cubana están desesperados por crear una situación donde se lleve a cabo un conflicto entre Cuba y los Estados Unidos que justifique una invasión a Cuba por parte de los Estados Unidos.
Fíjense bien, digo Estados Unidos, no digo de parte de ellos. Los pocos de ellos que se atreven a pelear contra la “dictadura” no la han pasado muy bien y después de todo porque arriesgar la vida para terminar siendo una colonia. Además pelean por el alto ideal de amasar fortunas y ese propósito requiere estar vivo para poder gozar de la fortuna. Que peleen los “yanquis”, después de todo ellos dicen que Cuba es una amenaza a su seguridad.
En cierta manera el razonamiento de los enemigos de dejarle los riesgos del combate a los soldados estadounidenses tiene mucho sentido. Ellos no pelean por ideales ni por amor al pueblo cubano sino por las posibilidades económicas que les pueda traer estar en el equipo ganador.
Los enemigos de la revolución cubana hablan de que su causa es oposición al comunismo. Hablan de traer la libertad. No especifican que significa la libertad que ellos quieren y como muchos de ellos consideran a Trump su héroe vale la pena preguntarle si no les importa que el hombre que ellos admiran sea un pedófilo, sea un racista o sea una persona consumida por la avaricia? ¿Es esa la clase de personas que quieren ver en el liderato de Cuba?
Los enemigos de la revolución… Sigue leyendo


















