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Ciudad de México, 1 feb (Prensa Latina) La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, anunció hoy el envío esta semana de ayuda humanitaria a Cuba en alimentos y otros productos y reafirmó que su nación trabaja por vías diplomáticas para suministrar combustible a la isla.
“Estamos buscando todas las vías diplomáticas para poder enviar combustible al pueblo cubano, porque ese no es un asunto de los gobiernos, sino de apoyo para evitar una crisis humanitaria en Cuba y, mientras tanto, pues vamos a enviar alimentos y otras ayudas”, afirmó la mandataria.
Desde Guaymas, en el norteño estado de Sonora, la jefa del Ejecutivo detalló que el cargamento lo preparará la Secretaría de Marina.
En un contexto marcado por la amenaza de Washington de imponer aranceles a países que envíen crudo a Cuba, Sheinbaum también desmintió a su homólogo norteamericano, Donald Trump, quien dijo ayer que pidió a la dignataria dejar de enviar petróleo al país antillano y ella accedió.
“No se ha tocado el tema (del envío de petróleo a Cuba) en ninguna de las conversaciones. Cuando sí se tocó el tema fue en la conversación que tuvo el secretario de Relaciones Exteriores (Juan Ramón de la Fuente) con el secretario (estadounidense de Estado) Marco Rubio”, aclaró.
Trump rubricó el jueves la orden ejecutiva que declara una supuesta emergencia nacional y establece un proceso para aplicar gravámenes a bienes de naciones que envíen crudo a la mayor de las Antillas.
Tal decreto, otra vuelta de tuerca en el bloqueo impuesto a… Sigue leyendo

Donald Trump, expresidente de Estados Unidos, es una figura que suscita intensos debates y opiniones encontradas. Para entender su comportamiento y sus decisiones políticas, muchos analistas sugieren mirar más allá de la ideología o la estrategia y enfocarse en su temperamento. Lo que queda al desnudo revela una lógica que recuerda sorprendentemente a la de un niño pequeño: deseo inmediato, ego desmedido, incapacidad para aceptar límites y una obsesión constante por el reconocimiento.
La manera en que Trump reacciona ante las críticas y los límites impuestos por otros se asemeja al comportamiento infantil. Por ejemplo, ante la tragedia de la muerte de una mujer de 37 años, Trump no mostró empatía por la víctima, sino que se centró en el hecho de que el padre era seguidor suyo. Esta forma de relacionarse con el mundo pone en evidencia un deseo de validación personal por encima de cualquier consideración ética o social.
No se trata de un diagnóstico psicológico, sino de una metáfora que encaja demasiado bien para describir sus modos de actuar. Trump, quien ha sido incapaz de expresarse correctamente incluso en su idioma natal y ha insultado a líderes europeos en Suiza sin recibir ningún aplauso, parece movido por una necesidad constante de atención y aprobación. Resulta difícil comprender cómo más de 70 millones de personas pudieron votar por alguien con semejante perfil, aunque existen teorías sobre el
Al igual que los niños, Trump interpreta la realidad como algo personal: si lo desea, debería ser suyo; si no lo… Sigue leyendo













