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Drones kamikaze capaces de alcanzar Miami y Nueva York
La reciente confirmación de que Cuba posee drones militares de origen iraní —incluyendo modelos tipo Shahed‑136, conocidos por su uso en ataques de largo alcance en Medio Oriente— ha encendido alarmas en Florida. Estos sistemas, diseñados para misiones kamikaze, pueden transportar más de 100 libras de explosivos y alcanzar distancias superiores a los 2,000 kilómetros, poniendo a ciudades como Miami, Tampa, Atlanta e incluso Nueva York dentro de su rango operativo.
La preocupación creció tras una exhibición pública en Coral Gables, donde líderes locales y expertos en seguridad mostraron un dron iraní idéntico a los que, según inteligencia estadounidense, ya se encuentran en territorio cubano. Legisladores como Carlos Giménez y exgobernadores como Jeb Bush advirtieron que la cooperación militar entre La Habana y Teherán representa una amenaza directa para Estados Unidos.
Reportes recientes indican la presencia de asesores iraníes en Cuba y discusiones sobre posibles ataques contra instalaciones estadounidenses en la región. Analistas comparan este escenario con una versión moderna de la Crisis de los Misiles, pero ahora con tecnología de drones que puede lanzarse desde plataformas móviles y con menor detección.
Para Florida, la advertencia es clara: la geopolítica vuelve a tocar la puerta a solo 90 millas.
Fuente: El Latino Semanal Inc.
Hace algunos años, el nombre del abogado Abelardo de la Espriella tan solo figuraba en los anecdotarios de los periódicos colombianos como protagonista de una que otra excentricidad. Como, por ejemplo, hacer explotar a los gatos de su vecindario con petardos de pólvora amarrados a sus extremidades o aparecer en programas de TV al lado de figuras musicales del vallenato ―aire musical de la costa caribe colombiana― como corista, anécdotas que recientemente ha negado o simplemente atribuido a ocurrencias en su juventud.
Más adelante, ya su nombre encabezaba las páginas sociales de los diarios capitalinos, esta vez a causa de sus costosas extravagancias, como consecuencia de un sorprendente y repentino ascenso económico. Entonces se le veía subiendo a su costoso jet privado, calzando mocasines Louis Vuitton o enumerándole a alguna reportera de provincia la marca de sus más de veinte perfumes, “uno para cada hora del día”, como suele precisar.
Pasó de estudiante de derecho que vendía ropa, whisky y esmeraldas para sostenerse en Bogotá, a ser cliente asiduo de los más exclusivos hoteles cinco estrellas del mundo entero. Su disposición para la ostentación, la provocación y la extravagancia ya es legendaria en su país. Ahora, desde la Casa de Nariño, sede presidencial, dirigirá los designios de Colombia por cuatro años. Veamos cómo fue posible este ascenso.
A primera vista, lo que define a De la Espriella es el exceso calculado. Su marca personal está construida sobre la opulencia, la sastrería a la medida y una retórica sin ambages que… Sigue leyendo















