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Naciones Unidas, 26 may (Prensa Latina) El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció hoy en el Consejo de Seguridad de la ONU la escalada agresiva del Gobierno de Estados Unidos contra su país y llamó a la solidaridad de la comunidad internacional.
“Cuba no es ni puede ser una amenaza. No es un enemigo de Estados Unidos ni quiere serlo”, afirmó Rodríguez, quien intervino aquí en la reunión ministerial de alto nivel convocada por China, país que ostenta la presidencia pro tempore este mes en el Consejo de Seguridad.
El ministro de Relaciones Exteriores pidió “a la comunidad internacional que se movilice para impedir una catástrofe humanitaria” ante el “bloqueo energético, las amenazas militares y la manipulación política contra la Revolución cubana”.
Subrayó que el Gobierno de los Estados Unidos, “en los hechos, está en una posición de quebrantamiento de la paz y la seguridad internacionales y de violación del Derecho Internacional y del Derecho Internacional Humanitario respecto a la República de Cuba”.
Más adelante enfatizó que “la instrucción de cargos penales contra el líder de la Revolución cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz, es un acto moralmente infame y legalmente arbitrario”.
Advirtió que “es una decisión políticamente motivada, fraudulenta y dirigida a engañar a los ciudadanos estadounidenses y extranjeros 30 años después de los acontecimientos”.
“El cerco petrolero o energético que Estados Unidos aplica a Cuba equivale por sus efectos a un bloqueo naval que es un acto de guerra y de genocidio”, añadió el jefe de la… Sigue leyendo
Siempre supe que no debía acercarme a Hegel (Stuttgart, 27 de agosto de 1770-Berlín, 14 de noviembre de 1831) sin antes haber leído, estudiado y comprendido a los autores en quienes él influyó. Obviamente, aun me encuentro en ese largo camino.
Quienes leímos ―hace más tres décadas― El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre del politólogo estadounidense Francis Fukuyama, quedamos expuestos a aceptar la tesis ideológica según la cual la democracia liberal y el libre mercado occidentales se establecerían como el destino inevitable de la civilización, sí o sí.
La Union Soviética acababa de colapsar y las fronteras de Europa comenzaban a reconfigurarse trayendo consigo conflictos desastrosos para algunos de sus estados emergentes. La tesis esgrimía que la verdadera partera de la historia sería el poder militar de Occidente y los libres mercados occidentales se erigirían como el destino universal e inevitable de la nueva civilización.
Tres décadas después, la realidad ha destrozado esa ilusión. La persistencia de las guerras demuestra que la historia no ha terminado; al contrario, ha regresado con una ferocidad redoblada. Ante este panorama, la tesis de Fukuyama se revela como un anacronismo peligroso, un sesgo eurocéntrico que confundió un triunfo temporal con una ley objetiva.
En el ensayo del filósofo y matemático francés Gilles Marmasse (1971) Los Asuntos de la Historia, publicado en Academia.edu en 2019, el pensador francés nos ofrece la naturaleza ambivalente y profundamente inquieta del devenir histórico hegeliano en este tema.
Marmasse enfatiza que, para Hegel, la historia universal avanza… Sigue leyendo











