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Hace algunos años, el nombre del abogado Abelardo de la Espriella tan solo figuraba en los anecdotarios de los periódicos colombianos como protagonista de una que otra excentricidad. Como, por ejemplo, hacer explotar a los gatos de su vecindario con petardos de pólvora amarrados a sus extremidades o aparecer en programas de TV al lado de figuras musicales del vallenato ―aire musical de la costa caribe colombiana― como corista, anécdotas que recientemente ha negado o simplemente atribuido a ocurrencias en su juventud.
Más adelante, ya su nombre encabezaba las páginas sociales de los diarios capitalinos, esta vez a causa de sus costosas extravagancias, como consecuencia de un sorprendente y repentino ascenso económico. Entonces se le veía subiendo a su costoso jet privado, calzando mocasines Louis Vuitton o enumerándole a alguna reportera de provincia la marca de sus más de veinte perfumes, “uno para cada hora del día”, como suele precisar.
Pasó de estudiante de derecho que vendía ropa, whisky y esmeraldas para sostenerse en Bogotá, a ser cliente asiduo de los más exclusivos hoteles cinco estrellas del mundo entero. Su disposición para la ostentación, la provocación y la extravagancia ya es legendaria en su país. Ahora, desde la Casa de Nariño, sede presidencial, dirigirá los designios de Colombia por cuatro años. Veamos cómo fue posible este ascenso.
A primera vista, lo que define a De la Espriella es el exceso calculado. Su marca personal está construida sobre la opulencia, la sastrería a la medida y una retórica sin ambages que… Sigue leyendo
En las últimas semanas, agencias internacionales reportan mayor actividad de embarcaciones improvisadas en rutas migratorias del Mar Caribe. Varias operaciones de rescate y detenciones han sido confirmadas por guardacostas de distintos países.
El incremento genera preocupación por riesgos de naufragio, condiciones peligrosas en alta mar y la presencia de redes que operan sin control. Aunque estos movimientos ocurren lejos de Florida, los expertos advierten que pueden influir en políticas migratorias, tiempos de procesamiento y operativos en la región.
Para nuestra comunidad local, el mensaje es simple: estar atentos. Lo que sucede en el Caribe puede impactar a familias aquí, especialmente a quienes siguen procesos migratorios o mantienen vínculos con países de la zona.
Fuente: El Latino Semanal Inc














