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Tegucigalpa, 28 nov (Prensa Latina) El vicecanciller de Honduras Gerardo Torres arremetió hoy contra la decisión del presidente Donald Trump de indultar al exgobernante de este país Juan Orlando Hernández (2014-2022), sentenciado a 45 años de prisión en Estados Unidos por narcotráfico.
n declaraciones a medios de comunicación, Torres consideró paradójico que el magnate norteamericano levante la bandera de la lucha contra el crimen organizado, con un fuerte despliegue militar en el mar Caribe, pero en Honduras pide votar por el partido del narcotráfico, contrastó.
El viceministro de Política Exterior se refirió al perdón otorgado a Hernández, del derechista Partido Nacional (PN), y al respaldo de Trump al candidato presidencial de esa misma agrupación, Nasry Asfura, a dos días de las elecciones generales en esta nación centroamericana.
Un indulto no borra sus crímenes, señaló el diplomático, tras recordar que JOH (como es conocido Juan Orlando) fue condenado por introducir toneladas de cocaína en Estados Unidos y por provocar un profundo daño a Honduras. Subrayó que 12 años de gobiernos nacionalistas, de ellos dos mandatos de JOH, representó la peor época en la historia reciente de este país, marcada por corrupción, pobreza y violencia.
A tono con otros dirigentes del oficialista Partido Libertad y Refundación, favorito en la mayoría de sondeos para alzarse con la victoria en los comicios del domingo, Torres enmarcó la postura del gobernante estadounidense en una intromisión y un intento de manipular la voluntad popular.
“Todo el mundo sabe que el expresidente Juan Orlando Hernández es un… Sigue leyendo

Hay cosas en la vida que ya sabemos como terminan. Si te ofrecen un “trabajo desde casa, ganando miles por semana”, es estafa. Si un político te dice “esta vez vamos a cambiar”, agárrate.
Y si Donald Trump aparece diciendo que logró un acuerdo de paz “histórico” con Putin… bueno, ahí directamente busca la billetera, porque seguro alguien ya te la sacó. ¿No es para tanto? Veamos. Lo lindo es que Trump vende este supuesto acuerdo como si fuese una especie de desodorante espiritual: lo rocías y ¡pum!, se acaban los misiles, los muertos y los quilombos geopolíticos. La humanidad agradecida, todos abrazados, y él en el centro, con la sonrisa de alguien que cree que acaba de reinventar la rueda.
Pero cuando lees lo que realmente propone, te das cuenta de que la rueda está firmada por Putin, ensamblada en China y repintada en Miami. ¡Trump no para ni el colectivo! El mundo lo ve como un verdadero payaso, y se ríen de él. El sarcasmo empieza solo: ¿desde cuándo Trump se volvió un monje tibetano obsesionado con la paz mundial? Porque el tipo vivió la vida como si fuera un videojuego de “aplastar al enemigo”.
Y de repente, ahora, nos quiere convencer de que tiene una iluminación diplomática. Claro, sí, y yo mañana soy astronauta de la NASA. Pero vamos al plan, que es donde se pone realmente divertido. Entre líneas, pareciera decir lo siguiente: “Ucrania, mi amor, ¿qué te cuesta regalarle unas tierritas a Putin?
Él las… Sigue leyendo















