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San salvador, 5 ene (Prensa Latina) El vencimiento en Estados Unidos del Estatus de Protección Temporal (TPS) para cerca de 234 mil salvadoreños preocupa hoy a expertos y autoridades.
Medios locales destacan la incertidumbre que reina en el país por las políticas antiinmigrantes de la Casa Blanca, el aumento de las deportaciones, el posible aumento de exigencias y controles migratorios que pueden afectar a los nacionales.
Dos expertos citados por el diario El Mundo dijeron no ven claro que las buenas relaciones entre Estados Unidos y El Salvador se traduzcan en una prórroga del estatus que vence en septiembre de este año.
El director de la organización Agenda Migrante, César Ríos, dijo a la publicación que espera que este año sea de «más incertidumbre» y más exigencia migratoria.
Asimismo, opinó, cree que se puede esperar mayor cantidad de operativos internos y laborales que generen «más presión» para que los migrantes se regularicen o abandonen Estados Unidos.
«Yo esperaría un 2026 con más incertidumbre y más exigencia para la población migrante: más operativos internos, más controles laborales y más presión para que la gente se regularice o salga del país”, valoró Ríos.
“Para salvadoreños, el tema clave es el calendario del TPS: hoy está vigente hasta el 9 de septiembre de 2026, y eso obliga a planificar desde ya opciones alternas», explicó.
La experta migratoria Celia Medrano en su valoración de la situación aseguró que no espera una prórroga porque “las aparentes buenas relaciones entre ambos gobiernos «no parecen traducirse en… Sigue leyendo
No es que esté en desacuerdo con la “extracción” de Maduro del gobierno de Venezuela. Pero tampoco quiere decir que me encuentre de total acuerdo; veamos.
Este ingenioso término (extracción) que se ha inventado Marcos Rubio para referirse a la caza, captura y destierro del grotesco dictador venezolano Nicolás Maduro para ser juzgado por un tribunal de los EEUU, tiene su buena carga de ironía semántica.
Porque “extraer” significa, entre otros, sacar algo de donde está ―a menudo con dificultad―, separándolo de un todo, ya sea física o figuradamente. Como extraer una muela cariada, un tumor maligno, el dato de un texto o, ― ¿por qué no?―, petróleo.
Como quiera, hoy domingo 4 de enero de 2026, después de su “extracción”, Nicolás Maduro se encuentra en una fría celda del Centro de Detención de Brooklyn, New York, esperando el momento que el Departamento de Justicia escoja para leerle oficialmente su “indictment”.
Uno de esos cargos ―el principal, diría yo―, es el de hacer parte de una supuesta organización criminal dedicada al tráfico de substancias prohibidas llamada “El Cártel de los Soles”, nombre con el que se hace alusión a sus principales miembros, todos altos mandos del ejército y generales de cuatro o cinco soles, máxima graduación militar del país y fuente del nombre de esa incierta organización. Lo que me resulta extraño es que no hayan “extraído” también a los auténticos poseedores de esos soles.
Diosdado Cabello, por ejemplo, cerebro gris y general de no se sabe cuántos soles, otrora… Sigue leyendo












