
Jørn Utzon’s Sydney Opera House, and the Harbour Bridge, two of Sydney’s most famous landmarks, taken at dusk. The Sydney Opera House is one of the most iconic buildings built in the 20th century (1973) and is UNESCO’s world heritage.
Jesús dijo algo bastante sencillo: hay que amar al prójimo.Darle de comer al que tiene hambre, darle de beber al que tiene sed, recibir al extranjero, cuidar al enfermo y ayudar
al que necesita. No parece un programa político demasiado complicado. Al contrario, es bastante claro.
Ahora bien, uno mira lo que ocurre en ese país de crédulos y se pregunta como encaja todo esto con algunas de las cosas que hace y dice el presidente naranja. Por ejemplo, fue criticado en 2015 después de imitar públicamente los movimientos de un periodista que tiene una discapacidad física. Lo negó que estuviera imitando específicamente a ese pobre hombre, sostuvo que no lo conocía. Pero las imágenes y el episodio quedaron registrados y provocaron una fuerte controversia.Una vez más la naranja seca y amarga se cayó del árbol dejando un agujero.
Después tenemos el tema de la salud. Las modificaciones realizadas durante la administración anaranjada, al programa de salud y otras partes de la legislación sanitaria han sido
objeto de fuertes discusiones. La Oficina de Presupuesto del Congreso estimó que las disposiciones de la ley de reconciliación de 2025 reducirían la inscripción en el seguro médico y aumentarían en aproximadamente 7,5 millones el número de personas sin seguro médico para 2034.
El condado de Palm Beach enfrenta una controversia creciente por la instalación de mega data centers destinados a soportar la nueva ola de inteligencia artificial. Lo que comenzó como un proyecto tecnológico prometedor terminó convirtiéndose en una batalla pública marcada por dudas sobre transparencia, riesgos ambientales y el impacto que tendría en las comunidades del oeste del condado.
El caso más visible es el llamado Project Tango, un campus de data centers que buscaba ocupar más de un millón de pies cuadrados en terrenos agrícolas cerca de la comunidad de Arden. Aunque el condado ya permitía bodegas y un pequeño centro de datos, la nueva propuesta multiplicaba por cinco la escala original y añadía operaciones continuas, sistemas de enfriamiento industrial y un consumo eléctrico sin precedentes.
Los vecinos denunciaron que el proceso se manejó con poca claridad. Señalaron reuniones privadas, cambios de documentos y una falta de información precisa sobre el impacto real del proyecto. La preocupación principal fue el agua. El condado no pudo ofrecer cifras exactas sobre cuánta agua requeriría el sistema de enfriamiento, con estimaciones que variaban desde cinco mil hasta cien mil galones diarios, además de un llenado inicial de seiscientos mil galones. Para una zona que depende de acuíferos y pozos, la incertidumbre fue suficiente para encender alarmas.
El consumo eléctrico también generó inquietud. Expertos locales calcularon que el campus podría demandar hasta seiscientos megavatios, una cifra que supera ampliamente cualquier instalación tecnológica existente en Florida. Esto implicaría una dependencia directa de la planta de… Sigue leyendo



















