Por: Gabriel Taborda eminen51@yahoo.com
Ya son tres los artículos escritos en el presente año mencionando a la pobre Europa, no en su expresión política y territorial, sino en la que se refiere a la ciudadanía de los Estados que la conforman, la llamada union europea, tan diversa en costumbres y lenguas, como semejante en reveses e historia.
Y no me refiero a ella en tono despectivo ― ¡faltaría más! ―, sino de manera compasiva ―la palabra más apropiada sería solidaria―, ya que sus ciudadanos tienen que lidiar con esos políticos de Bruselas, sede del Parlamento Europeo, que de manera abusiva han tomado decisiones que para nada contribuyen al bienestar de sus habitantes.
El desastre más reciente, si de desastres queremos hablar, es la insistencia de Bruselas por mantener activa la sangrienta e injusta guerra en Ucrania, país que, por más señas, no pertenece a la union europea ―nunca ha pertenecido―, ni tiene como gobernantes a “Almas de la Caridad”, todo lo contrario.
Según el Índice de Percepción de la Corrupción, una publicación… Sigue leyendo